Pues... ¡mi cabeza es así!



       "No existe un mundo de pensamiento singularmente verdadero; cada mente desarrolla su propio universo interno. Los mundos de pensamiento que parecen gustarnos más son aquellos en los que las metas y las acciones parecen entrelazarse en regiones lo bastante amplias para que podamos pasar la vida en ellas, y así convertirnos en budistas, o republicanos o poetas o topólogos. Unos pocos puntos mentales de partida crecen hasta ser grandes continentes coherentes.


                                                                                       Marvin Minsky (La sociedad de la muerte)



Mi ritual de funcionamiento sigue unos procedimientos que se han estandarizado con el tiempo. 
Suelo tener una serie de libros como matriz lectora  durante largos tiempos a los que leo y releo subrayando cosas que me vibran con un bolígrafo rojo Pilot G 07 (y tiene que ese ese boli y no otro!) y a veces, si es muy importante, escribiendo en la misma hoja del libro. Mi ejercicio se parece más a la meditación lectora que a una lectura con sentido líneal, cuando uno lee pensando en terminarlos.  No me preocupa acabarlos aunque los más importantes los acabo. Me sumerjo por el índice en cualquier parte y voy igual hacia atrás que hacia adelante. Los entiendo como un flujo mental en el que sumergirme y salirme. 
Me cuesta muchísimo dar cierre a bloques de conocimiento porque siempre siento una tensión que busca el permanente rehacer de las cosas. Recién en los últimos años he comprendido mínimamente como funciona mi mente a la hora de reflexionar y conocer y estoy pudiendo mantener un ritmo de producción que aunque me desborda como norma, logro extraer y comunicar lo escencial.
Cuando veo que una idea fuerte puede contener a todo lo anterior, busco cerrar el flujo sobre esa idea que casi siempre es un título, un concepto o un nombre genérico que puede articular todos los contenidos anteriores. Así nacieron el propio concepto "la clínica imaginaria" o "IdSOFT" el primer software imaginario.

Con algunos de estos conceptos, muchas veces me recuesto en un sillón o en la cama en posición horizontal, me quedo completamente a obscuras y navego por mi mente sin controlar nada, solo dejando que el concepto ocurra y busque sus propias conexiones.
Puedo pasarme muchas horas así. Podría pasarme días enteros solo interrumpiendo para hacer las cosas estrictamente necesarias como comer, ir al baño o dibujar. 
Lo mismo hago por internet, navego buscando vibraciones a los conceptos claves en cualquier texto, video, frase, música, película, dibujo, color, sonido, textura, lo que sea que resuena con la matriz del pensamiento presente. 
La otra fuente que agrega conocimientos son los encuentros y conversaciones  presenciales con gente. 
Cuando sucede una vibración desde algún contenido (personaje, frase, canción, texto, titular de periódico, etc) inicio una exploración ordenada del asunto que ha vibrado (cronológica, racional, buscando el origen, describiéndola mentalmente) hasta que logro entender por qué y qué dotonó en mi. Finalmente lo escribo en alguno de los cuadernos. Lo dejo tranquilo para repasarlo en otro momento para ver si sostiene su intensidad  y si su intensidad se mantiene o incluso crece, lo incorporo a la matriz de textos en ordenador, o se lo dicto al iPhone o lo escribo-dibujo en el cuaderno principal, lo que tenga más a mano.

Pero siempre estoy girando en la matriz de mis lecturas o de mi centro de contenido mental.

La Imaginación es este gran centro. La imaginación en una versión inédita. Como el próximo territorio que está despertando y sobre el que se disputara toda la actividad humana, económica, cultura e industrial. 


Arriba puedes ver los libros que releo actualmente.


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